Hoy he comido alubias. La que es mi madre terrícola ha hecho una perdiz con alubias que olían a gloria bendita amenizada con cantos de sirena. No me he podido resistir. Por poco me como la olla, después de harto. Cuál ha sido mi sorpresa cuando, de repente, me noto en la barriga como si tuviera a una familia de gitanos rumanos viviendo la fiesta nacional y matando un cochino. Acto seguido, mi culo a expulsado al exterior una amalgama de gases que son desagradables al oído, primero, y al olfato (y hasta al gusto) después. Y no solo para mi, sino para los que me rodeaban. Es por eso que hoy he descubierto LOS PEDOS. ... y ahora voy a tomarme un flatoril...
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